Sólo en apariencia, la matemática no tiene ningún vínculo con la naturaleza. Sin embargo, observando con más cuidado unos eventos, uno se queda atónito. Por ejemplo, como hace notar Mario Livio, astrofísico israelí, “desde los girasoles hasta las conchas, desde los remolinos de los huracanes hasta las inmensas espirales galácticas, la naturaleza ama los vórtices logarítmicos”. Eso se evidencia aun en las increíbles combinaciones de formas y líneas de los copos de nieve.

El arquitecto francés Emmanuel Sitbon de la parisina Sitbon Architects se basó en esta rara relación. Valiéndose de la forma hexagonal de la granada y de la de sus semillas, dibujó Grenade, un proyecto experimental de “arquitectura inflable”, una especie de pabellón en forma de granada, hexagonal para alojar exposiciones itinerantes de arte contemporánea, presentaciones y exhibiciones.

De hecho, gracias a su específica tipología, puede ser desplazado de una ciudad a otra, puede ser armado, inflado en campos abiertos o parques, desarmado y llevado de manera simple, veloz y económica.

Granada
Granada

En las paredes externas aparecen las semillas del fruto a los que se inspira el proyecto, ésos decoran todo creando un agradable efecto luminoso. Las semillas puestas abajo están llenas de arena, como si fueran un lastre, para estabilizar la estructura. Alrededor, en cambio, están puestas otras que crean una especie de ruta para animar al público a dirigirse hacia la estructura misma.

La cumbre de la estructura de plástico inflable retoma la forma hexagonal y ofrece a los visitadores al interior de Grenade una especie de conexión con el cielo, filtrando la luz del sol y colorando de color rojo, típico de la granada, el interior.

El proyecto Grenade aspira a acercar al público al arte, pasmándolo a través de un design fascinante y una explosión de colores.

Photo credits: Coniferconifer 

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