El artista catalán Salvador Dalí, admirador y partidario de la teoría de los sueños de Freud, extrae, como muchos surrealistas, el inconsciente para la creación de sus obras.

En “Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar” (1944) Dalí nos revela en el título todas las informaciones necesarias para resolver la adivinanza que ha pintado para nosotros: desde el estímulo exterior (la abeja que zumba alrededor de la granada) se desarrolla el sueño de la mujer pintada  (Gala, musa y esposa de Dalí) generando una serie de imágenes, fruto de asociaciones mentales de contenido irracional.

En la opinión de Freud, durante el sueño, el cerebro elabora los estímulos sensoriales exteriores construyendo imágenes que, junto con los deseos del inconsciente, crean formas nuevas.

El miedo inconsciente del pinchazo de la abeja se transforma en una visión cargada de agresividad donde la granada, símbolo del femenino, pare un pez monstruoso, que genera dos tigres negras y amarillas como el cuerpo de la abeja y, al final, una bayoneta, o sea el aguijón, que está por traspasar el brazo de la dormida.

Un elefante de patas larguísimas como insecto, muy presente en la obras de Dalí y referencia al obelisco de Minerva de Bernini en Roma, camina en las aguas subrayando la atmosfera paradojal, que oscila entre fuerza e impotencia.

En la representación, todo está como colgado en el aire y todo está cubierto por el agua, entendida como una referencia simbólica al nacimiento y al inconsciente, a todo lo que se queda reprimido dentro de uno mismo.

El sueño de Gala crea imágenes de un universo privado cargado de símbolos y remisiones al femenino y al masculino, en un ciclo perpetuo en que los confines entre ser víctima o creadora se desvanecen y pierden su significado.

Photo credits: Chamko Rani

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